2 de diciembre de 2012

Capítulo 6.

I don’t know why, you’re being shy….


Into the way that I look into your eyes…


--One Direction, That’s What Makes you Beautiful.

Trey.
 
Después de una hora y media de oír a mi profesora hablar sobre Pitágoras y Arquímedes, estoy hecho trizas. Mentalmente, claro. Lo que me apetece es quitarme a esos tipos raros que atormentan mi cabeza en este momento. Pase casi toda la clase enviándole notitas a Liz diciendo más tonterías de las que debían ser permitidas. Como: “Pitágoras era gay, eso seguro. ¿Por qué crees que los mencionan tanto juntos? 
 
Siempre se reía cuando lo leía y tenía que contenerse, debido a que la profesora nos veía con cara enojada… Aunque, deje de mandarle notitas porque en algún momento de la hablada de la profesora, se quedó embobada escuchándola. Como si fuese un cuento Edgar Allan Poe o un poema de Neruda.

¿Quién entiende a los matemáticos? Solo entre ellos mismos pueden hacerlo.

Entretanto, veo hacia adelante, para encontrarme a varios de la clase susurrando y observando a Liz como si fuese un fenómeno o algo. Empiezan a reír, haciendo gestos raros. Frunzo el ceño y espero a que se volteen, para poder decirles que se metan el dedo por el cu… Bueno, ustedes entienden. Lastimosamente, la fuerza no está conmigo, debido a que nunca vuelven a ver.

Maricas, no saben ni lo que piensan.

Observo un rato más a Liz y notó que me ve de reojo, seguramente incómoda de que la esté analizando… ¿Qué puedo decir? Me gusta mirarla. A veces ríe cuando la profesora dice algo gracioso de los matemáticos que seguro solo ella entiende. Tiene una linda sonrisa, blanca y pareja… Y sus labios…Dios fue realmente generoso con ella, porque parece que nacieron para ser besados.

¿Qué se sentiría besarla…? Tal vez, como a menta o frambuesa… Um, me encanta la frambuesa.

Como si leyera mis pensamientos, vuelve su rostro para enfrentarme y se sonroja completamente… Me pregunto qué cara de pervertido estoy haciendo para que se sonrojara de esa manera. Rió un poco y ella no aparta la mirada de la pizarra.

Después de unos minutos, me desesperó… ¿Cuánto falta para que la campana toque? Es como… toda una eternidad. Le doy vueltas a mi lapicero, lo abro y lo cierro, pateo el pupitre de uno de los chicos que se burlaba de Liz… Y solo han pasado 2 minutos.

Que desgracia… Dios, ¿Por qué?

Como si mis plegarias hubiesen sido escuchadas, la campana suena, liberándome de la tortura de esta clase tan aburrida.

Recojo mis cosas y de paso, cojo las de Liz, quién trata de cogerlas, pero no logra alcanzarme. Ventajas de ser mucho más alto que ella.

—Puedo llevarlas, ¿Sabes? —me dice, mientras nos dirigimos a la puerta.

—De eso no me cabe duda, pero quiero llevarlas yo. ¿No sabes las características de un buen caballero? —Se sonroja un poco y aparta la mirada, temerosa. 

Creo que tengo la palabra “Matón” escrita en la frente cuando me mira de esa forma. Realmente, creo que me tiene miedo porque cree que le haré algo como los demás, cuando lo único que quiero es protegerla. No lo entiendo en realidad…

Espero que no se haya traumado con esos idiotas, o algo.

Nunca he sido víctima del bulliyng, pero estoy seguro de que debe de ser algo horrible, no es algo que se tome a la ligera, es algo que debe de cambiar. Mi mirada se posa en Liz, que camina con la cabeza gacha, viendo sus zapatos.

—Mi madre siempre dice, que si caminas viendo hacia el suelo, lo único que lograrás será jorobarte. Anda, enderézate —le digo, colocando mi mano en su espalda y dándole una pequeña palmada. Me observa con ojos abiertos y poco a poco se va enderezando. 

—Muy bien, ahora… ¿Qué te pareció la clase de matemáticas? 

Al preguntarle esto, sus ojos se iluminan como dos luceros y sonríe. 

—Muy interesante, ¿No crees que es injusto que Pitágoras tuviese una Academia limitada? Debería ayudar a los que no son tan inteligentes en ese aspecto… 

Sonrío ante su idea y su repentina espontaneidad. Sin duda las matemáticas la calman.

—Claro, como yo… Si Pitágoras existiera en este momento, ya me hubiese ido a su Academia para que me enseñara algo de chino…

Liz me mira con ojos entrecerrados y menea la cabeza.

—No deberías tener esa mentalidad, tienes que decirte a ti mismo que puedes aprender….

—Claro… —Lo que me digo a mí mismo es que conseguí a una sexy tutora… 

Cuando llegamos a su casillero, cambia rápidamente sus libros, como si mantenerse en un mismo lugar fuera peligroso… Claramente, tiene un trauma total.

Voy a dejarla a su clase de Química, debido a que yo tengo Física en esta lección y no estamos en el mismo grupo.

La beso en la mejilla para despedirme y sus mejillas toman un color rojo, para variar, lo que me hace reírme entre dientes… Cuando veo que entra a la clase sana y salva, me voy corriendo a la clase.

Mientras me siento en la silla, empiezo a preguntarme si Liz tendría algo que hacer hoy.

Desde que llegué a este lugar mi vida ha tomado un ritmo monótono. Estar en la casa, salir, volver a la casa, jugar con mi hermana… No lo sé, es demasiado aburrido. Quiero jugar algo, por un rato aunque sea.

Debería preguntarle… Nada pierdo si lo hago. O tal vez debería raptarla… Aunque podría ponerse paranoica, mejor no...

Sonrío de forma pícara para mí mismo. 

¿O sí?

En el almuerzo…

Liz y yo nos sentamos en una mesa apartada de la civilización de grupos colegiales que se hace en la cafetería. Me siento más cómodo así, normalmente los deportistas y las “fashion” son más falsos que el botox e irritantes como una picadura de mosquito. Con Liz todo es más natural, aunque es una chica difícil; habla tímidamente, por lo que me hace más duro el trabajo.

Observo mi comida de la cafetería, que en lo personal se ve asquerosa. Hay un tipo de carne rara, con salsa encima y creo que el arroz está demasiado tostado, sin embargo, ella se lo come como si fuese la cosa más rica de todo el maldito universo.

Tal vez no esté tan mal, solo estoy juzgando por las apariencias. Me encojó de hombros y pruebo un bocado de la carne misteriosa… 

Y sabe como a mierda… No, perdón, eso sería un insulto a la mierda, la mierda sabe mejor.

¿Por qué acabo de pensar tanto en la palabra mierda?

Vale, soy un hombre, seguro que a todos les pasa igual.

Analizo a Liz mientras come y lo único que logró hacer es sonreír… Come tan divertido, prácticamente adorable… Su pequeña boca se mueve hacia arriba y hacia abajo, con pequeños mordiscos. 

Parece una ratoncita comiendo su queso.

Apoyó mi cabeza en mis nudillos y la veo, importándome muy poco si me atrapa viéndola o no.

Lo cual hace… Y se sonroja como el infierno.

—¿Por qué me ves de esa forma? —me pregunta, avergonzada. Por propio instinto empieza a limpiarse, pensando que tiene algo mal en ella.

Si tan solo supiera…

—¿Alguna vez te han dicho que comes de una forma realmente encantadora? —Se pone más roja de lo que estaba, si es que se puede.
—N-no, n-n-nunca… 

Que tartamudee solo la hace más linda. Se ve malditamente adorable y ni siquiera parece darse cuenta.

—Bueno, ahora no puedes decir eso, ¿Verdad? —le guiño un ojo y ella baja la mirada. Me parece ver que su boca se curva hacia arriba, pero no puedo afirmar nada. 

Después de comerme esa cosa rara, tomo un poco de refresco y me animo a preguntarle lo que me ha rondado en la cabeza toda la mañana.

—Liz, ¿Qué haces todos los días después del colegio?

Vacila unos segundos antes de contestar.

—Voy a mi casa, hago las tareas… —Ella voltea sus ojos hacia la ventana de la cafetería—Paso… Paso un tiempo con mi papá… Ordeno mi casa, cosas así.

Vaya, suena fatalmente aburrido.

—¿No te dan ganas de salir a jugar tenis de vez en cuando? —Sus ojos se iluminan.

—Cada segundo del día… 

Sonrío ante su respuesta, eso era lo que necesitaba.

—Me parece que todo es muy monótono, ¿No es así? —Mueve su cabeza, diciendo algo como un tal vez… —¿Quieres salir después del colegio conmigo, a unas canchas?

Sus ojos color miel se agradan como dos discos, y se endereza repentinamente.

—¿Por qué? 

—Porque quiero salir contigo, además, quiero jugar un rato y conozco un lugar perfecto en donde podemos alquilar unas raquetas y pasar una tarde divertida. —Me encojo de hombros—Mi vida últimamente ha estado un poco ambigua. 

—Yo… Yo… —empieza a moverse incómoda en su asiento. Toca su pelo y lo enrolla en un dedo, de una forma que para mi punto de vista, parece imposible de hacer —No lo sé, te-tengo que decirle a mi papá, si no llego puntual se enojará y… y…

—¿Se enojará y…?

Me mira con temor y desvía su mirada de la mía.

—Y no quiero que lo haga, solo eso…

Vaya… Debe ser una chica que no rompe las reglas. Aunque odio que mi mamá se enoje, la he sacado de sus casillas de vez en cuando, nada del otro mundo.

—Te prometo que será rápido, 2 horas máximo… Vamos, Liz. 

Menea su cabeza rápidamente.

—Yo no puedo, no puedo, no…

—Te diré qué… Pasamos a tu casa en mi carro, hablas con tu papá y si te dice que sí, te vienes a jugar ¿Qué dices? 

Tarda mucho en contestar, tanto así que creo que no me responderá del todo.

Hasta que la oigo murmurar algo…

—¿Qué dijiste?

—Dije que está bien… 

Sonrío y tocan la campana. La sacó de la silla y nos dirigimos a las puertas de la cafetería.

—Te prometo que no te arrepentirás…

Ella sonríe y vamos a nuestras clases de español.

Cuando llegamos, todos nos ven con ojos curiosos, algunos susurran, otros se ríen y muchos tan solo se quedan serios.

Irgo mi espalda y dejó a Liz pasar primero, ella entra con la cabeza hasta los suelos y evita todo tipo de mirada.

Cuando se sienta en su pupitre y yo me siento en el mío no separo mis ojos de ella. Sé que me siente, pero no me dice nada, o hace señas.

Simplemente se queda guardada entre sus libros.

No puedo esperar para que esta clase termine, sacaré a Liz del colegio… Haré que se aparte de todo lo malo de este lugar, le vendrá bien, estoy seguro.

Y a mí también… ¡Oh cierto! Tengo que llamar a mi mamá, si no le digo que no llegaré a cenar, se volverá loca. 

O más de lo que ya está…

Supongo que es de genética, ¿No?

Elizabeth.

Cuando la campana suena, me siento feliz de no tener que estar en esa clase. Siento las miradas de todos… Rachel me pasa enviando miradas asesinas, su hermana Jamie hace lo mismo. Derek se ha pasado molestando a Trey durante toda la lección y medio mundo me observa como fenómeno.


Es horrible

Y además, debo confesar que quiero salir con Trey… Aunque, estoy segura de que mi padre no me dejará ir. Es tan injusto algunas veces, pero no puedo hacer nada, no pueden saber lo que pasa…

Cuando recojo mis cuadernos, Trey me los arrebata de la mano, sin siquiera dejarme cargarlos por más de 5 segundos.

—Trey… —le advierto, viendo su cara de diversión

—Lizzie… —Me guiña un ojo y siento mi cara calentarse… Normalmente nunca me sonrojó, tengo este sistema inmune que hace que no lo haga… Pero Trey lo logra, y lo peor es que es cada 10 segundos.

Debe de notarlo, eso es seguro.

—Vamos, mientras más rápido salgamos de aquí, mejor —yo lo sigo hasta mi casillero, donde dejo mis cosas y nos ponemos en marcha para llegar a su coche verde.

Me divierte que siempre que Trey ve su carro, lo analiza con orgullo, hasta noto que saca pecho; debe de sentirse muy feliz de tenerlo… Ojalá yo pudiese conseguir uno.

Cuando me abre la puerta, me siento terriblemente halagada, aunque me digo que no debería… Eso es algo que debe de hacer con cada amiga que tiene, ¿No? Algo común entre amigos para él.

A veces, creo que me ilusiono demasiado con las cosas.

Cuando Trey llega de su lado del coche, me da un poco de tiempo para observar el perfil de su rostro.

Su nariz tiene una forma aristócrata, y desde aquí puedo ver sus grandes ojos verdes brillar con la intensidad del sol. Parece como si no perteneciera a este planeta, es demasiado perfecto como para ser de este lugar.

Cuando voltea a mirarme, quito mis ojos de él rápidamente y los dirijo a la ventana, haciéndome la despistada…

Creo que Trey nota mi miedo… No miedo a él, miedo a los hombres en sí. 

Puede que mi padre no me haya criado del todo bien, pero si hay alguna cosa que me dejó grabada es que… “Los hombres solo buscan hacerme daño, eso y nada más”

Una vez, leí en un artículo que el peor dolor que puede causar un chico a la mujer es el de romper su corazón… Recuerdo haber entrado en pánico, pensando que mi padre podría quitarme mi corazón y de alguna forma romperlo. Tenía 7 años, por lo que no entendía bien, pero cuando logré analizarlo sentí un horror terrible. 

Era cierto, si mi padre logra hacerme un daño fatal con sus palabras y golpes, ¿Qué haría un chico que posee lo más importante de una persona…?

Su corazón.

Me he cuidado de no enamorarme nunca en mi corta vida… En realidad, no es como si tuviese muchas opciones y pienso seguir así, no me quiero arriesgar.

No lo haré, lo prefiero así.

Me doy cuenta de que Trey me ha estado hablando por la manera en que está esperando una respuesta.

—¿Qué, disculpa? —le preguntó, avergonzada.

—Te decía que si quieres que te siga dejando en la esquina por tu casa o en frente de ella… —Me sonríe cálidamente y le devuelvo la sonrisa.

—No, gracias. Déjame donde siempre… —Sonó tan íntimo, que me vuelvo a sonrojar… Es demasiado.

—Hecho.

Me sorprendo de haber llegado tan rápido, debí de haberme sumido tanto en mis propios pensamientos, que ni cuenta me di de que no hablaba…

Cuando bajo del coche y entró por la puerta de madera que se está rompiendo, sé que mi papá no está.

Las botellas de cerveza aún no están tiradas y el sofá que tiene como lugar favorito está vacío.

Puede que esto sea una señal… Tal vez, esto signifique que puedo ir sin ningún problema… Meneo la cabeza, regañándome a mí misma por pensar algo tan estúpido. Obviamente obtendré problemas de esto, pero si le escribo una nota, puede que no se enfade tanto. Rezó a Dios para que me ayude en esto y tomo un pedazo de papel viejo, anotándole a mi padre que vendré más tarde… 

Papá, salí a jugar un rato por hoy, espero no te de problemas mi salida. Prometo que para cuando vuelva, arreglare todo.

Te quiere,

Elizabeth.

Pegó la nota en su sillón, para que cuando se siente lo lea, —claro está, si puede leer todo bien… No vaya a ser que esté borracho y ni lo entienda.

Con la mayor decisión del mundo, me dirijo a la puerta, estando feliz de poder salir una vez aunque sea en la tarde…

Cuando ya estoy a punto de salir del todo, recuerdo que Trey dijo que saldríamos a jugar, por lo que debo llevar mi raqueta… No vaya a ser que la alquilé por mí y conociéndolo, lo haría…

Subo rápidamente a mi cuarto, la tomo del estante y vuelvo a bajar las escaleras. Corro por la calle hasta llegar a la otra esquina. 

Me montó al carro de Trey y le sonrío.

—Vamos…

—Como usted diga, mi lady… —Me río un poco por la forma en la que me llamó y él arranca el carro con una gran sonrisa.

A los 3 segundos de estar manejando, me pongo nerviosa… Y ¿Qué pasa si mi padre llega y no me encuentra? ¿Entrará en pánico? ¿Hará un desastre con la casa? Le deje una nota, debería calmarse con eso… Pero, ¿Y si no lo hace? Oh Dios.

Tengo el impulso de decirle a Trey que pare, que me tengo que ir, que le he mentido y que mi padre no se encontraba en mi casa, pero no puedo

La sola idea de jugar una tarde completa, solo para mí, es demasiado tentadora.

Aunque podría tratar de…

—¿Tienes hermanos, Liz? —me pregunta Trey de la nada. Niego con la cabeza.

—Mis padres no tuvieron el tiempo suficiente para… —No puedo decir las palabras, tan solo no pueden salir de mi boca.

—Claro…

—¿Y tú?

—¿Yo? —Se apunta a sí mismo con un dedo—. Tengo una hermana menor, llamada Rachel. Deberías conocerla, es un bomboncito, igual que su hermano.

Sonrío.

—¿Rachel, eh? Ese nombre no me gusta demasiado que digamos…

Él me mira aturdido por mi confusión y espero a que entienda el por qué. Pronto veo que sus ojos se iluminan, entendiendo mi indirecta.

—¡Maldita sea! ¡La perra rubia se llama Rachel! Que mierda… —Inmediatamente se lleva la mano al bolsillo y saca su celular.

—¿Qué estás haciendo? 

—Llamando a mi mamá para que le cambie el nombre a mi hermana… ¿Qué te parece, Elizabeth? —No puedo evitarlo y suelto una gran carcajada. Es exageradamente tonto, pero me hace reír.

Cuando no puedo parar de hacerlo, él se ríe conmigo y llenamos el carro con nuestras risas.

Me detengo un poco y puedo apreciar un poco del sonido de la suya. Es grave y melodiosa, como una canción… Suena tan bien.

Finalmente nos dejamos de reír del todo y él dobla en una esquina, conduciéndonos a un pequeño edificio azul con grandes ventanales decorados.

Cuando aparca en el estacionamiento, veo maravillada este pequeño sitio. Aunque parezca pequeño por fuera, sé que dentro es más grande. Por el perímetro que acabo de calcular, estoy segura de ello.

Trey sale rápidamente del carro para abrir mi puerta… Amo ese gesto, simplemente es así.

—¿Sabes que podemos alquilar una raqueta acá, no?

—Sí, pero no quiero gastar dinero…

Me ve con cara dolorida, como si la sola idea de que yo pagué le sea dolorosa. Que tonto…

Empiezo a observar el cielo azul como el océano… Es tan hermoso. ¿Qué sería visitar el universo? ¿Ver, oler, sentir el aire sin oxígeno? ¿Tener un meteorito en tus manos? Debe de ser impresionante.

Salgo de mis ensueños cuando él me hace señas para que le siga. Lo hago y entramos en una pequeña recepción, hecha de pura piedra y cerámica. Hay varias puertas en el lugar, me imagino que las oficinas y dentro, una pequeña tienda para los jugadores.

Trey se dirige a la tienda, así que yo lo hago también.

Una señora alta, delgada y de ojos impresionantemente azules nos atiende… Primero mostró aburrimiento al verme, pero cuando lo observo a él, todas sus hormonas se dispararon y empezó a sonreír muchísimo.

—¡Hola, hola! ¿Cómo estás? ¡Mi nombre es Andrea y será un gusto atenderte! ¿Qué deseas, guapo? ¿Clases aquí? ¿Quieres aprender? Soy toda oídos… 

La veo aturdida por el montón de información que acaba de decir en una oración. Parece que Trey piensa lo mismo.

—Andrea, hola… Es un placer conocerte. En realidad venía a alquilar una cancha para mi amiga y yo —Me toma por la cintura y me coloca a su lado—, nos harías un maravilloso favor si nos consiguieras una para esta hora. ¡Oh y una raqueta por favor!

La cara de Andrea se torna sombría y me analiza con desprecio.

—Claro —le dice, con una falsa sonrisa—En segundos te digo, dime ¿A las 4:00 te queda bien?

Él me mira, pidiéndome mi opinión. Suponiendo que son como las 3:50 asiento.

—Perfecto, esa hora estará bien… —Ella se dirige hasta una oficina, pregunta algo rápidamente y vuelve.

—La cancha 6 está disponible, y la raqueta lo puedes conseguir acá… —Revolotea sus pestañas hacia él y pregunta—: ¿Qué tamaño?

—Grande, por favor…

Ella mueve sus ojos atrevidamente y le trae una gran raqueta.

—Con que grande, ¿Eh?

Trey le da una sonrisa forzada y acepta la raqueta.

—Es muy amable, muchas gracias. Nos vemos —Rápidamente me jala hasta la salida y nos dirigimos rumbo a las canchas…

El camino es de piedra y lo disfruto al máximo. De vez en cuando, doy saltitos en ellas, otras me tropiezo y me rió porque estoy feliz. Feliz de que podré jugar fuera de horario, aunque eso signifique que las consecuencias sean realmente horribles.

—Hoy es mi revancha, Liz. Te destrozaré mientras puedas… —Cuando observo a Trey, sus ojos tienen esa llama de desafío y picardía.

Siento como la adrenalina corre por mi cuerpo y alzo una ceja.

—Me aseguraré de hacer lo mismo… 

Frunce el ceño y ve hacia delante.

Se queda callado unos segundos, hasta que…

—¡Carrera a la cancha! —y empieza a correr como niño pequeño. No logró captar lo que dijo hasta segundos después, que es cuando empiezo a correr tras él. Pongo mi máxima velocidad y cuando estoy a punto de alcanzarlo, dobla en unas piedras y llegamos a la cancha.

Rayos, me ganó.

— ¡Hiciste trampa! —le digo entre jadeos cuando llegamos.

—No… Eso se llama, anunciar las cosas con anticipación Y estilo… 

Le miro de forma fingidamente enojada y suspiro.

—Iba a ser buena contigo, pero ahora que hiciste eso… No me queda más que limpiar el suelo con tus restos…

—No hables sin haber empezado, preciosa —me toca la mejilla en un gesto de desafío y ardo en calor por su toque y cumplido. 

¿Por qué siempre tiene que ser tan… directo? 



PD: Subí este capítulo con un día de diferencia solo por ustedes, chicas ¬¬ (ya saben a quienes les hablo), pero por eso tendrán que esperar más por el 7 xD!

6 comentarios :

  1. No me ha gustado nada esa posdata... ¿tengo que esperar más por el capítulo 7? ¡Jolines! :)

    Bueno, bueno... que decir de este capítulo... ¡me ha encantado! (como todos los demás jejejejeje) En serio, me encanta como escribes y como realizas las descripciones y las comparaciones ¡me fascinan! :)

    Trey... ay Trey...¡si es que cada día me gusta más! :DDDD


    Un besazo, de tu otraaaa mitaaaad.

    PD: ¡Espero pronto el próximo capítulo! (Lo más pronto posible :DDD)

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    1. JAJAJA! Esperaran ^^!!

      Pues me alegra mucho que te haya gustado y que te guste mi forma de escribir :$ Me halagas muchísimo x3

      Jajajajajaja xD!!! Trey es más mío que de nadie :P

      ¡Te mando besos y apapachos de tu otra mitad!!

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  2. ¿Más? ¿Cómo que más tiempo? La semana que viene otro como siempre ¬¬

    Bueno, gracias por subir antes. Viene realmente bien alejarse de todos esos problemas y leer.

    Empezaré por una pequeña corrección, he visto que a menudo utilizas mucho los puntos suspensivos (...) o muy seguidos, trata de reducirlos un poco.

    Respecto al capítulo, muy divertido. Ay, no quiero pensar en lo que le pasará a Lizzie, porque creo que no será nada bueno, pero por otra parte quiero ver que tal pasan la tarde *___* Ojalá y supiera jugar mejor al tenis, solo sé sacar xD Y ya que estamos para pedir deseos, ojalá y conociera a alguien como Trey, o que se pareciera un poco. Un poco lejos de la realidad, lo sé.

    Jopé, me has dejado con ganas de más. No sé que era peor xD

    Ya nos leeremos.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. No, esperaran xD

      Pues fue un gusto Darky, es un gusto que te puedas relajar con mi historia(:

      Con lo de los puntos suspensivos, ¡gracias por la correción! Pero no te preocupes, eso ya se corrigió en los otros capítulos, conforme se avanza(:

      Lalala... no te diré si le pasa algo a Lizzie o no xD! Pues bueno, la tarde tendrá que esperaaaaar.... lalalala... Jajajaja pide deseos, pide :3 Tal vez se cumplen ^^!!

      ¡QUE BIEN! Eso es bueno (para mí xD)

      Te mando besos y apapachos!
      Mel(:

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  3. ALAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA,SI YA LO SABIA YO,QUE TU ME ODIABAS¬¬ PUES NO PIENSO DECIR NADA QUE NO HAYA DICHO Y VIOLADO e.e
    Besitos de miel^^
    Alicia

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  4. Jajajaja osea me pasó lo mismo!!! britney se escucha rara, pero me ha gustado al final! jajaja gracias por tus palabras Mel!!! :D me alegraste el día, es más ya no hay nues negras ni lluvia.
    Solo solo, pajaritos y arcoiris jajajaja besos

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